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23 de noviembre de 2019

Conectar con uno mismo una y otra vez

Entrevista a Analía Skoda

¿Ejercicio? ¿Elongación? ¿Posturas? ¿Meditación? ¿De qué se trata realmente esta disciplina? ¿Cuáles son los verdaderos beneficios de practicarlo? Estas y más preguntas le hicimos a Analía Skoda, instructora de yoga.

 

Ana comenzó a practicarlo hace varios años. En este encuentro nos contó que en un primer momento, su acercamiento fue porque sentía «una incomodidad en la vida» pero que lo dejó al poco tiempo. Un par de años después volvió a acercarse porque ya tenía dolores puntuales de espalda. 

 

—Sí, la verdad es que también por mi historia familiar. Yo viví durante mucho tiempo con una persona enferma, con poco movimiento. Cuando yo empiezo a experimentar la posibilidad de enfermarme (por cuestiones de estrés o de cabeza o de cómo gestionaba las emociones) para mí fue como un alerta. Tal vez fue por mi propia historia, ¿no? A cada persona le pasa diferente. 

 

—Nos contabas que sos una persona muy racional (que pensas mucho todo, como si estuvieran desbocados los pensamientos por decirlo de alguna manera) y que lo que te sucedió en yoga fue que de pronto te encontraste con silencio en tu cabeza.

—Sí,eso fue lo que primero me conectó, el silencio. 

 

—¿Cómo definirías el yoga?

—En la práctica, el yoga estimula el nervio vago el cual se ocupa de la conexión entre la mente y el cuerpo. «Yoga» viene de una raíz sánscrita «Yuj» que significa, entre otras cosas, unión. Y justamente lo que une es nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo mental y nuestras emociones y toda nuestra parte espiritual. 

Esto también responde un poco a lo que me habías preguntado: ¿por qué me enamoré del yoga? Porque abarcaba todo este complejo, que somos nosotros, todo junto en una misma práctica. Lo cual proporciona, al practicarlo, un estado hermoso. Bueno, lo que hoy se llama bienestar. 

 

—Y para vos, ¿qué es el yoga?

—Conectar conmigo misma una y otra vez, volver a mi eje. Hacer espacio físico y mental, aprender que hay otras formas de ser y de actuar, más livianas y certeras. Encontrarme en un silencio desde el cual, la voz que emerge es la más auténtica y trascendente. 

 

—Y este bienestar y felicidad o esta calma mental que se experimenta después de las clases,  ¿por qué se produce? Es decir, ¿cuál es la combinación compleja que tiene el yoga para lograr esto?

—Mirá… primero una aclaración: este estado se puede producir durante o al final. Con respecto a lo que me preguntas, por un lado, a través de las posturas vas a ejercitar la concentración en cuanto a cómo vas a llegar a la postura, cómo la realizás. Hay algunas específicas de equilibrio que, por ejemplo, requieren más concentración todavía. Eso te ayuda a ir enfocando la mente de alguna manera.

También lo que sucede es que con las posturas y con todo lo que hacemos con el cuerpo se va produciendo una limpieza. Por ejemplo, hay muchas posturas de torsión que lo que hacen es como si fuera escurrir determinadas zonas de nuestro cuerpo, determinados órganos, para que después, al liberar la postura, se llenen del torrente sanguíneo. Todo eso también genera una especie de limpieza en nuestro cuerpo que ayuda al mejor funcionamiento de los órganos. Y todo eso está conectado en nosotros con nuestro bienestar.  

 

—Eso desde la parte física. 

—Sí. Por otro lado, esto de lo mental que te mencionaba y cómo se concentra la mente a través de la respiración. Al llevar todo el tiempo la conciencia de la respiración, empezás a anclarte en el momento presente: ni hacia el futuro ni hacia el pasado, sino en lo que está ocurriendo ahora en tu respiración. Obviamente, cuando empezás a practicarlo hay más fluctuaciones. Incluso si ya sos practicante desde hace mucho tiempo, al inicio de una clase vas a tener más fluctuaciones que durante la clase o hacia el final. Porque es un proceso justamente. 

También se van a ir nivelando determinadas hormonas, porque (está comprobado) que se liberan la hormona oxitocina que reduce los niveles de cortisol y favorece la relajación y la endorfina entre otros neuroquímicos. Es todo un sistema antiestrés. Por otro lado, oxigena y nutre los tejidos, los discos intervertebrales y elimina desechos celulares. 

Todo lo que vamos calmando es nuestro sistema de alerta en el cuerpo, todo lo que tiene que ver con el miedo, con la ansiedad. Además, también hay unas ondas cerebrales llamadas ALPHA cuya emisión se desarrolla en estados de meditación y relajación profunda, o cuando ya estamos bien asentados en la práctica. Entonces, todo eso en conjunto va llevando a que empieces a calmarte, que empieces a sentir bienestar, a estar en el aquí y ahora. 

 

—¿Cómo se manifiestan estos cambios?

—Te puede pasar… (esto es raro que pase muy al principio) que por ejemplo salis de una postura o durante una postura te ponés a llorar o te ponés a reír… y es absolutamente involuntario, vos no lo esperabas. Eso también es porque nosotros tenemos determinadas impresiones grabadas y patrones de conducta que se van modificando a través del yoga.

 

—¿Cómo es eso?

—¿Viste cuando nosotros sentimos durante mucho tiempo una emoción, por ejemplo, la tristeza que mucha gente la siente en el pecho? Bueno, cuando estás haciendo una postura de retroflexión, es decir donde abrís el pecho, la boca del estómago, le estás dando aire, espacio; y puede que después de sostenerla durante un ratito, desarmes la postura y te pongas a reír o a llorar. ¿Por qué? Porque le estás dando aire y espacio a toda esa zona de tu cuerpo que estuvo contraída por sostener una emoción. 

Todas esas cosas van pasando… 

 

—Van pasando ya en los niveles más altos… 

—Sí y no. A ver… hay gente que le pasó antes. Igual cuando hablo de niveles más altos hablo de práctica sostenida. 

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—Con respecto a la parte más técnica: existe un número determinado de posturas o cada profesor puede inventar las suyas… 

—En eso tenés todo un mundo. Depende del  estilo de yoga que estés practicando.Por ejemplo, en el estilo que doy yo (yoga integral), si bien hay algunos saludos armados, la serie completa la armo yo. 

 

—¿Qué parámetros se usa para armar una serie?

—Te concentrás en un sistema: esquelético muscular o puede ser que nos concentremos más en los órganos y cómo reciben la sangre. O, por ejemplo, podés elegir una zona del cuerpo o una temática y desarrollarla a partir de las posturas.

Ahora, después hay otros estilos de yoga como ashtanga yoga que tienen ya una serie de posturas fijas: el instructor puede quitar algunas posturas de acuerdo al nivel del practicante, pero la serie ya está armada. Y en ese caso lo que se hace es ir avanzando a través de la práctica. 

 

—Hablabas del cambio de conducta… La crítica que se le hace a quienes practican yoga, que se les dice «yoguis» con una connotación negativa que crea este personaje medio caricatura de «Ommm está todo bien». 

—Lo cual es una falacia total. Pero es algo que nos pasa a los profesores en general. Que uno sea profesor de yoga no significa que no vas a sentir emociones, que no vas a gritar en tu casa algún día… no… Somos humanos, nos pasa lo mismo. La diferencia son las herramientas que tenés para no enredarte tanto en esa situación o en esa emoción

 

—¿Qué consejos darías a quienes estén comenzando?

—Primero que busquen… bueno, con esto tal vez me voy un poco por fanática (se ríe) yo creo que a todos les puede gustar el yoga. La cuestión es qué estilo te gusta. Entonces mi primera recomendación es que busquen, que si algo los llama se metan y busquen y allì con lo que conectan, se queden y mantengan una práctica. 

Segundo que nadie diga: yoga es igual a posturas. No, no es así. Yoga es mucho más que eso: puede ser posturas, meditación, un ejercicio de concentración pintando mandalas, puede ser un montón de cosas, lo que pasa es que a Occidente llegó «yoga=posturas», entonces, es un poco lo que cuesta cambiar. 

Después, que hablen. Que hablen con el profesor, que hagan las preguntas que tengan; si manifiestan algún tipo de dolor físico, lo digan, si los están asistiendo en una postura y se sienten incómodos, lo digan. Que pregunten; que hablen; que consulten; que no se queden callados. 

 

—Tal vez mi parte preferida de la clase es la relajación final. ¿Cuál es la importancia de esa postura?

—Mirá, se dice que no importa cuántas horas hayas hecho de yoga si no te quedaste a hacer «savasana» (que es la postura final). Esa postura es un poco la que cierra la práctica y a la vez le da sentido a la práctica. Todo lo que vos trabajaste durante la hora u hora y media, de algún modo se asienta en el cuerpo con esa relajación final. 

También hay una cuestión fisiológica: vos le estás dando a tu cuerpo la orden de, en ese momento, relajarse absolutamente y soltar todo el control (en el sentido de sostener músculos, determinadas posiciones de los pies o las manos). En ese momento le decis: «soltá todo el peso, relajate absolutamente». Es la cara que complementa todo lo que se estuvo haciendo. 

 

—¿Qué cosas descubriste como alumna que dijiste: «mmm… no esto no me cierra y modificas en tus clases»?

—¡Qué pregunta! Algo que sí tengo conciente desde el primer momento es que cuando asisto a un alumno en una postura, siempre les pido que si hay dolor o lo que fuera, me avisen, no porque yo tenga inseguridad, sino porque me ha pasado a mí como alumna casi lesionarme y mantener un dolor por semanas por una asistencia de un profesor. Entonces, ahí puse yo mi punto de atención como profesora y trato de mantener un diálogo desde el primer momento.  

Segundo, ir respetándose mucho a uno mismo. Cada uno tiene su proceso. Entonces, por lo menos los que son mis alumnos particulares saben que vamos trabajando también con lo que vaya surgiendo en la vida y con la situación real de cada uno. A mí lo que me interesa es que haya una comunicación, una coherencia y un ida y vuelta entre la vida de ellos y la práctica

 

Yoga es mucho más que el «saludo al Sol» o «la vela», es (puede ser) un estilo de vida. 

 

Analía Skoda

 

* Profesora en Letras (UCA)

* Pre-formación en Ashtanga Yoga (Yogar)

* Profesora de Yoga Integral (Purnam) 

* Profesora de Kundalini Yoga (Purnam)

* Actualmente cursa el Instructorado en Meditación (Purnam)

* Realizó cursos y seminarios con diferentes profesores nacionales e internacionales.

 

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Profesora de yoga