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La Revista Cultural La Palestra Noticias es un espacio de encuentro para compartir el amor por el Arte, por el Deporte, por la Literatura, por la Salud, por los conocimientos de Astrología, por el Medio ambiente y su cuidado, por la cultura de cada Sociedad y su gente; por los viajes, la oportunidad de descubrirnos diferentes y semejantes.   

Un paseo por Villa Ocampo

Fue la casa de descanso de Manuel Ocampo, luego el hogar de Victoria y punto de encuentro de los grandes artistas del siglo XX. Hoy vuelve a abrir sus puertas para continuar con el legado cultural de su dueña.  

 

Por Florencia Beláustegui

Sobre la calle Elortondo, (entrando por la calle Uriburu),  protegida por la sombra de los árboles, está Villa Ocampo: la antigua casa de Victoria que donó a la UNESCO con un propósito: “para que sirva, en un espíritu vivo y creador, para la promoción, el estudio, la experimentación y el desarrollo de actividades que abarquen la cultura, la literatura, el arte y la comunicación social”. 

 

Para entrar a la propiedad, hoy de 10.000 m2, se debe cruzar un portón negro. Nada tiene que lo diferencie de los otros portones de las casas vecinas: es alto, de gruesas rejas que se retuercen buscando el cielo, y que en su travesía dibujan extrañas formas. Pero este portón es más bien un portal que te transporta al pasado, a la época en que aquella casa estaba viva. (Espero no herir susceptibilidades, pero una casa que nadie habita, no es una casa viva; es una edificación con historia).  

 

En fin, una vez dentro, no sorprendería a nadie ver llegar una carreta tirada por dos caballos, o a un automóvil de 1891 con don Manuel Ocampo arriba. 

 

Esta casa se construyó con el propósito de que don Manuel no se expusiera a los largos viajes al campo. San Isidro, en esa época, era zona de quintas, ubicada a una distancia prudencial de la ciudad. Originalmente la propiedad tenía un jardín de diez hectáreas que llegaba hasta las vías del tren del bajo.  

Durante la infancia de Victoria y sus hermanas, la casona se usaba como casa de veraneo. Tras la muerte de su abuelo, Victoria la hereda, y hacia 1942 la convierte en su residencia permanente.    

 

Victoria y Silvina Ocampo, la hermana mayor y menor respectivamente de un ejército de seis, fueron (y son) dos mujeres referenciales de la literatura y la cultura argentina.

 

Victoria se destacó en su papel activo en la promoción de la cultura, y el intercambio cultural entre Argentina y el resto mundo. Esta casa se convirtió en el punto de encuentro de grandes artistas. Por allí pasaron personajes como Rabindranath Tagore, Waldo Frank, Gabriela Mistral, Graham Green, Jorge Luis Borges, y Albert Camus para nombrar algunos.

 

Silvina, por su parte con un perfil mucho más introvertido, se dedicó a su trabajo literario. Su obra abarca desde cuentos, novelas, poesía, hasta obras de teatro, tanto para adultos como para niños. 

La entrada a Villa Ocampo incluye una visita guiada. Un muy predispuesto guía comienza el recorrido en las escalinatas de la entrada principal.

 

Recorre una por una las distintas salas de la planta baja, y las habitaciones y estudios de la planta alta. Mientras tanto va señalando esculturas y tapetes, lámparas, alfombras y chimeneas de mármol. Muy pronto su discurso se va plagando de nombres de destacados autores y de estilos artísticos: en el aire se respira "glamour intelectual".

 

En el silencio que le sigue a estas exposiciones en cada habitación, y mientras los visitantes estamos absorbiendo la información mientras contemplamos detrás de la cuerda, se pueden escuchar retazos de discusiones filosóficas, políticas o literarias, y por qué no, también banales conversaciones sobre el tiempo y la moda.

 

La sala de espera, el living, el comedor con su eterna mesa para veinte o veinticinco comensales, el piano, hasta las mismas paredes pintadas de blanco están impregnadas de las voces de todos ellos.

 

La guiada deja de lado el sótano, la cocina y las zonas de servicio. Quien conozca la obra de Silvina, no puede dejar de recorrer estos lugares. Si antes se escucharon voces de tono grave y serio; aquí se escuchan cuchicheos y risas ahogadas. Se sienten los pasos traviesos de excursiones a la cocina, y el murmurar de los sirvientes; como ráfagas que vienen del pasado, se siente el olor al chocolate caliente, a tortas y masita. 

Villa Ocampo también ofrece la posibilidad de almorzar o tomar el té. El lugar más cotizado para disfrutar de la comida es la galería, mirando al jardín. Sentada allí, parece ver, entre la oscuridad que forman los árboles y las enredaderas, sombras de figuras infantiles que corren barranca abajo para espiar al niño guardabarreras que monta un caballo; o que van en búsqueda de la hija del jardinero, o simplemente a visitar a la cabrita que una noche murió ahogada durante una inundación.

 

El presente y el pasado conviven en ese espacio. Y nosotros, como si fuéramos los fantasmas del futuro, podemos sentarnos y jugar a ser parte de esa realidad pasada.

Horarios de visita:

Miércoles, jueves y viernes de 15hs. y 16:30

Sábados, domingos y feriados: desde las 14 hs. cada una hora aproximadamente

 

CONTACTO
Tel (54-11) 4732-4988
visitas@villaocampo.org

 

www.villaocampo.org

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